
17 diciembre 2025
El pasado viernes, 12 de diciembre, desde Provivienda presentamos nuestras aportaciones a la consulta pública del Plan Nacional de Renovación de Edificios (PNRE). Valoramos positivamente que el Plan incorpore la perspectiva social y atienda problemáticas como la exclusión residencial y la pobreza energética.
La renovación social del parque de viviendas, una prioridad
Rehabilitar el parque construido con criterios sociales debe ser una prioridad para afrontar retos como la pobreza energética, el cambio climático y la falta de asequibilidad de la vivienda. En España, cerca de 9 millones de viviendas presentan deficiencias de conservación o aislamiento, una situación que afecta especialmente a los hogares más vulnerables: el 35% de los hogares en situación de pobreza no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno.
Un plan clave para la descarbonización del entorno construido
El PNRE se enmarca en el proyecto ARCE 2050, que promueve la descarbonización del entorno construido, actualmente responsable del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero. El Plan guiará los esfuerzos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en materia de rehabilitación a través de 57 medidas agrupadas en 7 políticas clave.
La importancia de un enfoque social en la rehabilitación
Celebramos que el documento reconozca la necesidad de implementar las políticas de rehabilitación con un enfoque social y que incluya medidas orientadas a la lucha contra la pobreza energética. Esta perspectiva cobra especial relevancia en un contexto marcado por el incremento del precio de la vivienda, que en el tercer trimestre de 2025 ha subido un 12,8%, y por la reciente publicación del Plan Europeo de Vivienda Asequible, que reconoce la crisis de asequibilidad que afecta a todos los Estados miembros.
Reforzar las salvaguardas sociales en los procesos de rehabilitación
No obstante, consideramos necesario reforzar la hoja de ruta y las políticas del PNRE para garantizar salvaguardas sociales en los procesos de rehabilitación, priorizar la atención a los hogares más vulnerables que habitan viviendas menos eficientes y consolidar el papel de las entidades sociales como actores clave en este ámbito.
En este sentido, proponemos las siguientes medidas:
Definir objetivos claros y ambiciosos de reducción de la pobreza energética.
Garantizar mecanismos que eviten dinámicas de expulsión derivadas de los procesos de rehabilitación.
Mejorar el diseño de las actuaciones contra la pobreza energética, asegurando que respondan a las necesidades y barreras de acceso de los hogares más vulnerables.
Apoyar modelos innovadores con impacto demostrado para rehabilitar y proveer vivienda asequible, como las Bolsas de Alquiler Asequible y los Proveedores Sociales de Vivienda.
Reforzar la presencia de ventanillas únicas en zonas de mayor vulnerabilidad, priorizando la atención a las necesidades más urgentes en estos territorios.


