
4 marzo 2025
- Una encuesta realizada por 40dB revela que el coste económico de la vivienda oculta otros problemas que impactan en la calidad de vida de la población y que podrían resolverse desde la rehabilitación u otras medidas de sostenibilidad.
- Mientras el precio de compraventa y de alquiler de la vivienda no deja de aumentar, el 45% de la población pasa frío en invierno y el 51,7% sufre un exceso de calor en verano.
- Cerca de 7 de cada 10 personas ve los beneficios de reformar y rehabilitar las viviendas para mejorar su eficiencia y confort.
El coste económico de la vivienda eclipsa el resto de los problemas relacionados con la vivienda y se presenta como “un condicionante”, según el informe “El pragmatismo de la sostenibilidad. Audiencias, cifras y narrativas para activar en torno al problema de la vivienda y su descarbonización”, realizado en 2024 por la agencia de investigación 40dB.
Solo en 2024, el precio de compraventa de vivienda aumentó un 11,3% en España, acumulando un incremento del 30,08% desde el año 2021, según datos recogidos en el Observatorio de Vivienda Asequible. Los precios de alquiler no han dejado de crecer desde 2015, y desde el mismo Observatorio se estima que en todas las comunidades autónomas el precio medio supera el 30% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) e incluso en algunos territorios lo duplica.
La encuesta realizada a 4.000 personas evidencia que el factor más importante a la hora de elegir una vivienda es el precio, tanto para comprar como para alquilar, seguido por el estado de conservación de la vivienda y el tamaño.
Según las personas encuestadas, el 55,6% de quienes tienen hipoteca dedican más del 30% de sus ingresos a pagarla; el 66,3% de las personas inquilinas destinan también más del 30% de sus ingresos al alquiler. Además, el 34,8% tiene problemas para afrontar gastos corrientes, como la luz, el agua o la calefacción.
«Existe una relación entre la subida del precio de la vivienda y el empobrecimiento de los hogares. A nivel estatal 5,5 millones de hogares enfrentan exclusión residencial y el alquiler está empobreciendo a 4 de cada 10 familias, incluidas 250.000 de ingresos medios, tal y como recogemos en el informe Prevención y atención de la exclusión residencial: Factores explicativos.» Gema Gallardo, directora general de Provivienda.

El incremento del precio de la vivienda se ha convertido en la mayor preocupación social. Según las personas encuestadas, el 69,4% de la población reconoce haber hecho algún tipo de renuncia en materia de vivienda, y entre las personas inquilinas hasta un 81,2%. Las renuncias más frecuentes son reducir el gasto en ocio, renunciar a tener más espacio, renunciar a vivir en el lugar en el que querrían, o estar más lejos de familia y amistades.
Tras el análisis del problema de la vivienda, el informe revela que la mayoría de la población está de acuerdo en la necesidad de actuar. Además, los resultados han recogido un consenso amplio entre personas propietarias, inquilinas y arrendadoras.
El 79,4% de las personas encuestadas propone promover desde el sector público la ampliación del parque de vivienda en colaboración con el sector privado; el 78,3% está a favor de regular el precio de la vivienda y las condiciones de las hipotecas; el 74,3% apoya regular el precio de los alquileres; el 69,4% propone limitar las licencias a las viviendas de uso turístico; el 48,9% está a favor de prohibir los desahucios; y el 46,5% apoya poner un límite al número de viviendas que una persona puede tener en alquiler.
«Estas propuestas reflejan que la acción pública en materia de vivienda cuenta con el apoyo de la mayoría social. De hecho, muestran que hay un consenso social amplio en utilizar todas las herramientas disponibles, en el corto y medio plazo. Para hacer frente a la crisis de vivienda necesitamos soluciones rápidas que complementen a otras más lentas y en el largo plazo.» Gema Gallardo.
Desde Provivienda se considera que las soluciones deben ir acompañadas por otras como incrementar el parque de vivienda social, impulsado por las administraciones públicas, que en España representa apenas el 3,3% del total, según los últimos datos del Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
La escasez hace imprescindible implementar estrategias diversificadas que no solo amplíen la oferta, sino que aseguren su adecuada focalización en la población que más lo necesita y garanticen dinámicas de no especulación. Un ejemplo de ello es el trabajo que se realiza desde Lumvra, la primera Housing Association que opera a nivel estatal, que convierte vivienda libre en vivienda social y asequible; o como el modelo de Bolsas de Vivienda que facilitan un alquiler asequible a personas en situación de vulnerabilidad, a la vez que incentiva a las personas que tienen una vivienda en propiedad. Este modelo, además, posibilita movilizar viviendas en mal estado, vacías o que necesiten rehabilitación energética, sin que esto implique aumentos en los precios de alquiler.
La mayoría de la población, a favor de la eficiencia energética
Más allá del precio de la vivienda como la mayor preocupación social, el resto de los problemas identificados por las personas encuestadas también afectan directamente a la calidad de vida y podrían resolverse desde la rehabilitación u otras medidas que se centren en la calidad de la vivienda. Entre las ventajas de la rehabilitación se destaca el ahorro económico y una mayor calidad de vida.
El confort térmico es una condición determinante para el bienestar. Según el informe, alrededor de la mitad de las personas tiene problemas con la temperatura de sus viviendas. Entre ellas, quienes viven de alquiler sufren más los efectos, el 56,6% pasa frío en invierno y el 59,3% pasa calor en verano. Además, el 67% de las personas propietarias y el 84,6% de quienes alquilan señalan otros problemas concretos en el interior de la vivienda.
La rehabilitación y la reforma de las viviendas son algunas de las soluciones con mayor consenso social, alrededor de 7 de cada 10 personas identifican beneficios en estas medidas para mejorar su eficiencia y confort. Para la mayoría de la población (80,7%) las viviendas más eficientes son más cómodas y reducen las facturas energéticas (73,7%).
Según la investigación, más del 70% de la población valora positivamente la puesta en marcha de políticas para facilitar la reforma de viviendas.
Las medidas con más apoyo son proveer información detallada sobre las ayudas públicas existentes para realizar reformas; ofrecer descuentos en impuestos a quienes renueven sus viviendas para hacerlas más eficientes; dar subvenciones proporcionales a los ingresos; o simplificar y agilizar los trámites burocráticos relacionados con la rehabilitación de viviendas para que sean más accesibles.
En este sentido, Provivienda propone vincular objetivos sociales y ambientales con el impulso de la rehabilitación para generar vivienda asequible en procesos como el futuro Plan Estatal de Acceso a la Vivienda, el Plan Social del Clima y el Plan Nacional de Renovación de Edificios. “Lamentablemente, el problema de la vivienda es un problema de hoy, no podemos esperar cinco años a que se resuelva con nueva promoción. El enfoque de las soluciones a corto plazo debe centrarse en incrementar la vivienda social y asequible, optimizando los recursos ya existentes con programas de intermediación en alquiler, utilizando los fondos de rehabilitación como incentivos y favoreciendo los programas de adquisición de vivienda desde organizaciones sin ánimo de lucro”, concluye Gallardo.
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