Parque de vivienda

¿Cómo está el parque de vivienda ante la emergencia climática y quiénes son más vulnerables?

La crisis climática no llega de forma homogénea a todos los hogares. Quienes tienen menos recursos viven, en mayor proporción, en los edificios más antiguos del parque residencial. Esos son los edificios con peor aislamiento, mayor demanda energética y mayor exposición ante olas de calor, lluvias torrenciales o inundaciones. Y son también los hogares con menos capacidad financiera para acometer las reformas que reducirían esa exposición.

Esta sección recoge, por primera vez en el Observatorio, datos del Módulo de Vivienda y Entorno de la Encuesta de Condiciones de Vida 2025, que permite trazar esa cadena causal con cifras concretas: antigüedad del parque por nivel de renta, necesidad declarada de mejoras de eficiencia energética y barreras para realizarlas, y proporción de hogares que han sufrido daños materiales por fenómenos climáticos extremos.

El bloque conecta directamente con dos marcos de política pública en curso: el Plan Estatal de Vivienda 2026–2030 (con eje en rehabilitación energética del parque) y la Estrategia de Desarrollo Sostenible Revisada hacia 2030 (que incorpora la regeneración del parque residencial como instrumento de transición justa). Los datos del observatorio buscan dar contexto empírico a esa discusión.

*Los porcentajes pueden dar sumas distintas a 100 por cuestiones de redondeo.

Algo más del

0 %

de los hogares vive en un edificio construido o sin reforma importante antes de 1981 

algo más del 43% de los hogares vive en un edificio construido antes de 1981

  • Los hogares de menor renta viven en mayor proporción en edificios antiguos. El 50,7% del Q1 vive en edificios anteriores a 1981, frente al 35,9% del Q5.
  • Esos edificios antiguos son los que concentran necesidades de mejora energética sin cubrir. En edificios pre-1961, el 41% declara necesidad no realizada. 
  • La barrera principal es el coste, especialmente para los hogares con menos recursos: el 83,8% del Q1 señala el dinero como obstáculo único. 
  • La incidencia declarada de daños climáticos es similar entre quintiles, pero la capacidad de respuesta no lo es. El riesgo no se distribuye en el momento del evento; se desiguala en la fase de reparación.

¿Quién vive en los edificios más antiguos?

El parque residencial español es relativamente envejecido: algo más del 43% de los hogares vive en un edificio construido antes de 1981. Pero esa media oculta una distribución muy desigual por nivel de renta. (Se considera el año de construcción o de finalización de la vivienda o la última reforma importante).

En el quintil de menor renta (Q1), el 50,7% vive en edificios anteriores a 1981 o sin reforma importante desde entonces. En el quintil de mayor renta (Q5), esa proporción cae al 35,9%. La diferencia se ensancha si se mira el segmento más antiguo: los edificios anteriores a 1961 acogen al 18,2% de los hogares del Q1 frente al 11,2% del Q5.

La lectura no es solo descriptiva. La normativa de eficiencia energética en edificación llega a España en 1980 con la primera norma con exigencias de aislamiento (NBE-CT-79). Eso significa que los edificios anteriores a 1981 (donde se concentra la mitad de la población con menos renta) fueron construidos sin prácticamente ninguna exigencia térmica. Son los edificios con mayor demanda de calefacción y refrigeración por metro cuadrado, y los que peor toleran las olas de calor.

¿Quién necesita mejorar la eficiencia energética de su vivienda?

El indicador clave del módulo ECV es la necesidad declarada de mejoras de eficiencia energética no realizadas. Es una autodeclaración, no una auditoría técnica, pero permite identificar dónde existe una necesidad reconocida y no cubierta.

A nivel nacional, el 34,4% de los hogares declara necesitar mejoras de eficiencia energética que no ha realizado. La cifra varía mucho según el régimen de tenencia y el territorio.

Por régimen de tenencia

El coste de la rehabilitación lo asume habitualmente la propiedad, pero el beneficio (menor factura energética, mayor confort térmico) lo capta sobre todo quien habita la vivienda. Cuando esos roles están separados, se genera un sistema de incentivos divididos y las mejoras se posponen. En España, además, el alquiler concentra a los hogares de menor renta y con menos margen para presionar por la mejora, lo que refuerza el bloqueo.

Hogares que necesitan mejoras de eficiencia energética y no las han realizado, por CCAA

La proporción de hogares que declara necesitar mejoras de eficiencia energética no realizadas varía sensiblemente entre comunidades autónomas. En el extremo alto se sitúan Extremadura (41,0%), Andalucía (39,6%), Castilla-La Mancha (39,6%), Galicia (38,3%), Ceuta (37,6%) y Madrid (36,4%). En el extremo opuesto, País Vasco (24,8%), Canarias (25,8%) y La Rioja (26,8%) registran las tasas más bajas. La media nacional se sitúa en el 34,4%.

 

Por antigüedad del edificio
Antigüedad del edificioNecesita mejoras no realizadas
1960 o antes41,3%
1961–198039,1%
1981–200034,9%
2001–201026,9%
2011 o posterior16,7%
Entre los edificios más antiguos (≤1960) y los más recientes (≥2011) hay 24,6 puntos porcentuales de diferencia. Es decir: vivir en un edificio anterior a 1961 multiplica por 2,5 la probabilidad de necesitar mejoras energéticas no cubiertas respecto a vivir en uno construido tras 2011. Es el efecto esperable: el envejecimiento del parque sin rehabilitación se traduce directamente en necesidad acumulada, especialmente en el segmento construido antes de las primeras exigencias normativas.
Por nivel de renta
Quintil de rentaNecesita mejoras no realizadas
Q1 (menor renta)41,0%
Q238,7%
Q336,3%
Q431,4%
Q5 (mayor renta)25,3%
La diferencia entre extremos es de 15,7 puntos porcentuales. Los hogares del quintil más bajo declaran necesidad no cubierta en una proporción 1,6 veces mayor que los del quintil más alto.
Porcentaje de hogares que necesita mejoras por año de construcción y renta

Las tablas anteriores muestran cada factor por separado, pero la combinación de antigüedad del edificio y renta del hogar produce un efecto que ninguna de las dos lecturas independientes captura.

La lectura cruzada muestra dos hechos relevantes:

  • Dentro de los edificios más antiguos (≤1960), la brecha por renta es máxima: 23,7 puntos. El 51,2% del Q1 vive en un edificio antiguo y declara necesidad no cubierta; en el Q5 esa cifra baja al 27,5%.
  • En los edificios construidos después de 2011, la brecha por renta casi desaparece (6,7 pp). Cuando el edificio ya cumple estándares térmicos modernos, importa menos cuánto cobra el hogar.

La rehabilitación energética no opera solo sobre el edificio o sobre el hogar, sino sobre su interacción. Las dos políticas dirigidas a una sola dimensión (rehabilitar edificios viejos sin atender a la capacidad del hogar; o transferir renta sin tocar el parque) dejan intacta la combinación que más sufre. 

¿Qué impide a los propietarios mejorar la eficiencia energética?

Por nivel de renta

A nivel nacional, el 76,2% de los propietarios con necesidad no cubierta señala el coste como barrera principal. El motivo es  prácticamente unánime en los quintiles más bajos:

  • Q1 (menor renta): 83,8% señala «es caro».
  • Q5 (mayor renta): 62,0%.

En el Q5 aparecen otras barreras con mayor peso relativo: «otras razones» (19,8%) y «falta de interés» (11,0%). Pero a menor renta, mayor centralidad del coste como freno único. No es una mezcla de motivos; es un único cuello de botella financiero.

Por año de construcción

El coste se mantiene como barrera dominante en todos los tramos de antigüedad (entre el 68% y el 81%). Los edificios más antiguos — los que más necesitan la mejora — son también los que registran mayor proporción de «es caro» (80,6% en los anteriores a 1961). 

¿Qué hogares han sufrido ya daños por fenómenos climáticos extremos?

Por nivel de renta

A nivel nacional, el 9,2% de los hogares declara haber sufrido daños por fenómenos climáticos extremos. La distribución por quintil es prácticamente plana: entre 9,0% y 9,6%, sin gradiente significativo.

Esto no significa que la exposición sea igual para todos los hogares. Significa que la incidencia declarada de daños no es el indicador correcto para medir la vulnerabilidad climática. La vulnerabilidad no se mide por si llega el evento, sino por la capacidad de respuesta: anticipar, asegurar, reparar y recuperarse. Esa capacidad sí está estratificada por renta, y este indicador no la capta.

Por Comunidad Autónoma

La distribución territorial sí es muy desigual:

  • Más expuestas (≥10% de hogares con daños): Castilla-La Mancha (14,3%), Ceuta (13,9%), Murcia (13,8%), Baleares (11,6%), Melilla (11,0%), Comunitat Valenciana (10,6%), Andalucía (10,3%), Galicia (10,1%).
  • Menos expuestas (≤7%): Extremadura (5,0%), País Vasco (5,3%), Aragón (6,2%), Castilla y León (6,9%), Cantabria (7,0%).

Las CCAA del arco mediterráneo y de la cuenca atlántica gallega concentran los niveles más altos. La DANA de Valencia de 2024, la sucesión de olas de calor en el sur y los temporales atlánticos en Galicia son la traducción cotidiana de esa distribución. Castilla-La Mancha aparece en cabeza, probablemente por la combinación de eventos térmicos extremos en verano y episodios de lluvias torrenciales en las cuencas del Tajo y el Júcar.

El

de los hogares del Quintil 1 viven en edificios construidos o sin reforma importante antes de 1981
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El 50,7% de los hogares del Quintil 1 viven en edificios de antes de 1981

El alquiler concentra las tasas más altas de necesidad no cubierta:
 
  • Alquiler a precio inferior al de mercado: 48,5% declara necesitar mejoras no realizadas.
  • Alquiler a precio de mercado: 44,1%., casi 14 puntos por debajo del alquiler.

El alquiler concentra las tasas más altas de necesidad no cubierta:
 
  • Alquiler a precio inferior al de mercado: 48,5% declara necesitar mejoras no realizadas.
  • Alquiler a precio de mercado: 44,1%., casi 14 puntos por debajo del alquiler.

Nota metodológica. Los indicadores de este apartado provienen de tablas agregadas publicadas por el INE a partir del módulo ECV 2025; no son microdatos. Esto implica que las cifras no son intercambiables con los indicadores Eurostat de sobrecarga o pobreza relativa que aparecen en otros apartados del Observatorio. Las comparaciones entre apartados deben hacerse por categorías compartidas (quintiles, CCAA, año de construcción), no por hogar.