
¿Puede una persona joven emanciparse antes de los 30? Más del 80% no lo consiguen. Los datos no dejan duda: Durante el segundo semestre de 2023 solo el 17% pudo independizarse (datos del CJE) y desde 2017 esta cifra no supera el 20%. Si miramos a Europa, Eurostat nos confirma que el 85,7% de los menores de 34 años en España continúan viviendo con sus padres. ¿Cómo construir entonces un proyecto de vida? ¿qué medidas podrían solucionar el problema?
Para dar respuesta a estas preguntas y profundizar sobre las causas y consecuencias que tiene sobre las personas jóvenes el problema de la vivienda, celebramos el pasado 15 de octubre la jornada ‘¿Qué pasa con la vivienda? Emanciparse antes de los 30 (o intentarlo)’, en la que especialistas en materia de vivienda y políticas públicas compartieron sus datos y análisis sobre el impacto que tiene la crisis de vivienda en la juventud.
Patricia Bezunartea, directora general de Diversidad Familiar y Servicios Sociales del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, abrió la jornada señalando que la exclusión residencial es ya el principal problema social del país. Un problema que está afectando a amplias capas de la población «pero que tiene un impacto devastador sobre las personas con bajos recursos, entre ellas, las personas jóvenes.» Para darle solución, Bezunartea planteó medidas que reduzcan el precio del alquiler y desincentiven el uso especulativo de la vivienda, prevengan las situaciones de vulnerabilidad, promuevan un cambio de paradigma en la gestión residencial y logren el compromiso de todas las administraciones públicas en la aplicación de políticas efectivas.

«La crisis de vivienda no es solo una crisis económica. Es una crisis de salud, una crisis emocional, una crisis de desarrollo personal. La juventud está viendo cómo sus oportunidades vitales se desvanecen. ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo?» Gema Gallardo, directora general de Provivienda.
Ante el creciente malestar por las dificultades de acceso y mantenimiento de la vivienda de gran parte de la población «es urgente situar la vivienda como el quinto pilar del Estado del bienestar», afirmó durante la apertura de la jornada Gema Gallardo, directora general de Provivienda. Gallardo repasó algunas políticas públicas como la Ley de Vivienda y el Plan Estatal de Acceso a la Vivienda (PEAV) y señaló la importancia de priorizar la asequibilidad y el acceso a la vivienda mediante el impulso del alquiler social y asequible, la movilización de viviendas vacías, la rehabilitación y la participación del Tercer Sector sin ánimo de lucro en busca de alternativas residenciales.
Tras la apertura institucional, la jornada dio paso a una mesa que contó con la participación de 5 especialistas en la materia. El responsable de socioeconómica del Consejo de la Juventud de España (CJE), Javier Muñoz, inauguró este espacio ofreciendo datos alarmantes sobre la situación de las personas jóvenes: Aun trabajando, dos de cada tres no pueden acceder a una vivienda, ya que mientras el alquiler ha aumentado desde 2006 un 26%, el poder adquisitivo de la juventud solo lo hecho un 0,9%. «Si comparamos el salario mediano de las personas jóvenes y el precio medio de la vivienda, comprobamos que una persona joven que quiera emanciparse tendría que pagar más del 100% de su sueldo». Como respuesta a esta situación, Muñoz aboga por implementar políticas para que la vivienda deje de ser un bien de mercado, se aumente la oferta de vivienda pública y se mejoren las condiciones laborales.

Aunque las cifras evidencian el problema que supone la vivienda para las personas jóvenes, la directora de Planificación Estratégica de Provivienda, Dámaris Barajas recordó que no es solo una cuestión generacional, y que la clase social, el género, el origen, la nacionalidad o ser familia monomarental también influyen. Durante su intervención, Barajas advirtió de que «algunas políticas pueden agravar la situación de las personas jóvenes si no se diseñan de manera interseccional» y planteó soluciones residenciales inclusivas que comiencen a funcionar en el corto plazo, como aprovechar el parque de vivienda existente para crear bolsas de alquiler asequible o crear un sistema de intermediación e incentivos para reducir el precio de la vivienda.
El experto en políticas de vivienda, Jordi Bosch, repasó la situación actual de las personas jóvenes respecto a la vivienda e incidió en la necesidad de diseñar y planificar políticas que actúen en el medio y largo plazo a nivel estatal, autonómico y municipal, fijándose objetivos realistas y midiendo los resultados de las medidas. «Si no se actúa pronto, el futuro del acceso a la vivienda en España podría ser aún más crítico», advirtió Bosch, que aboga por cambiar el modelo y alcanzar un pacto social y político en torno a la vivienda para evitar que la situación empeore: «el drama se disparará cuando las generaciones que no han podido acceder a la propiedad lleguen a la jubilación, porque el sistema de pensiones español parte de la premisa de que la vivienda no es un coste.»

«Si hay voluntad política el problema se puede solucionar», afirmó la politóloga y periodista Estefanía Molina durante su intervención, «pero no podemos olvidar el factor de movilización de votos: la generación del baby boom vota más que los millenials y las siguientes generaciones.» Molina apuntó a la cultura de la propiedad como uno de los desencadenantes que ha llevado a la concentración de riqueza en manos de algunas generaciones; frente a la dificultad de las personas jóvenes para acceder a una vivienda por sí mismas. «En muchos casos no te puedes emancipar sin ayuda. Esto que hacen las familias de forma altruista es lo que está sosteniendo al sistema», afirmó.
«Está pasando de ser un problema generacional a ser un problema de clase», añadió durante su intervención Iván Auciello, responsable del Hub de vivienda en Future Policy Lab, quien pronosticó que en unos años la sociedad puede dividirse entre quienes han podido comprar o heredar una vivienda y quienes tendrán que vivir de alquiler sin poder ahorrar. Auciello apuntó también a un cambio en la dinámica de acceso a la vivienda, en la que el alquiler en el mercado privado, ante la falta de vivienda social, se está convirtiendo en la única vía de acceso para las generaciones nacidas a partir de los años 80. Aumentar el gravamen del IBI a las viviendas vacías, aplicar impuestos al valor del suelo, incentivar la construcción de vivienda mixta (privada / social), ampliar el parque de vivienda social mediante el mecanismo de tanteo y retracto y favorecer la fiscalidad de las entidades sin ánimo de lucro que proveen de vivienda son algunas de las medidas que Auciello ponía sobre la mesa para abordar esta crisis.
Estos análisis y medidas son solo algunas de las aportaciones que surgieron durante la jornada del 15 de octubre, que permitió reunir a una pluralidad de voces expertas en vivienda para abordar el problema de las personas jóvenes respecto a la vivienda. ¿Te perdiste la jornada? Puedes ver la jornada completa aquí.
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